
Llegó la tarde del 10 de noviembre y la lluvia que había amenazado durante todo el día, empezó a caer al compás de los primeros acordes.
En el Escenario Plaza, que una vez más se convirtió en nuestra pista de baile, la temperatura subía poco a poco, con cada riff de guitarra cada solo de saxo, con el skank que marcaban los teclados, con el drum and bass que rebotaba en los corazones y se devolvía a la tarima y por supuesto con cada estrofa entonada por la Reina del Two Tone.
Subía la temperatura pero no era Kingston, llovía como el demonio pero no era Londres, era Bogotá (La Capital del Sonido) la ciudad en dónde, y contrario a lo que se atrevieron a decir el ska nunca murió, allá habían centenares de almas que lo comprobaban.
Pauline Black es talento, es estilo, es activismo, es carisma, es sencillez, es una leyenda, una Original Rude Girl, el Girl Power dentro y fuera del escenario…
Y Pauline, a quien no le pasan los años, no tuvo problema en caminar bajo la lluvia, imponente cuál diosa de ebano, para hacer parte de la fiesta que tenía al frente, mientras nos hacía delirar con la misma voz que nos ha enamorado durante décadas.
Danger fue mortal, On My Radio una locura, Missing Words dinamita para el alma, Three Minute Hero la catarsis, Carry Go Bring Home, espiritual ancestral, Black Powa, Too Much Pressure, inolvidable y Pressure Drop el cierre perfecto del ritual.
Y así, en medio del éxtasis y el goce el show fue llegando a su final, al igual que la lluvia, que sólo estuvo para hacer más remarcable el recital, llegó el momento de abandonar la pista y conforme las pulsaciones bajaban y recuperaba el aliento, volteo a mirar al escenario vacío y pienso…
Pauline Black en vivo no era lo que me imaginaba, es dos mil veces más sublime…
Henry Tosh
Ph by Janita Rebel

















