Ska Paradise: Lo bueno, lo malo y lo feo

El 22 de julio quedará en el recuerdo como uno de los mejores días para el ska en Bogotá. Las instalaciones de La Media Torta fueron testigo del primer festival gratuito y al aire libre, el Festival ska Paradise se encargó de reunir tantos fanáticos de la música jamaiquina como no se veía desde el 2004 cuando The Skatalites visitaron la ciudad por primera vez.

Si lo que esperan es una crónica de tinte romántico en donde se trate a la escena bogotana como una reciente aparición exótica, bien pueden ir a las páginas que nunca hablan de ska pero se montaron al bus de la novedad noticiosa; esto no es más que una crítica constructiva desde la perspectiva de alguien que ha estado dentro de la escena por más de una década.

Y sin más preámbulos comencemos por lo bueno, como debe ser.

Lo bueno

– Habla por sí mismo, realizar un festival de ska en Bogotá es un logro y un paso adelante para escena.

– La performance de las bandas que se tomaron muy pero muy en serio este día, cada una fiel a su estilo, mostrando los diferentes matices del género, en términos generales, dieron un show a la altura de las circunstancias.

– Extendiendo el punto anterior y a título personal, Memoria Insuficiente y The Impostors Band sencillamente la rompieron en el escenario. Horror bandas.

– El homenaje al ska bogotano por parte de La Urband al final de su presentación.

– La First Band en formato “Big Band” volvió a tener el picante de hace 5 años cuando los ví por primera vez, curiosamente en “La Torta”.

– Volver a escuchar a May Cinamoon cantando ska, una voz tan hermosa tiene que estar en la escena.

– El comportamiento del público (adentro) estuvo a la altura, todo sin contratiempos.

– La asistencia a La Media Torta que superó y por lejos el aforo esperado. 4000 personas entre rude boys, skinheads, punks, rastas y hasta saltinbanquis en el mismo lugar y sin problemas, la “convivencia extrema de la que habla Rock al Parque, pero sin tanta parafernaria.

Lo malo

– Que el Distrito contara con un máximo de 1.000 asistentes al evento (You don´t know what ska is) esto y lo complicado del horario causó que muchos se perdieran algo más de la mitad del festival y que otros tantos declinaran y decidieran dar media vuelta cuando se anunció que no había más ingreso.

– Que el selector invitado no pudiera poner a sonar más de un disco.

Lo feo

– Los desmanes que se presentaron a la entrada producto de lo anteriormente mencionado, pero por suerte no se dañó la fiesta.

En líneas generales ese es mi análisis del festival, en la noche coincidíamos varios con que no se había disfrutado de un día entero de ska así a lo largo de los años, porque la fiesta se extendió. Ahora esperar un año porque como lo dijo Felipe Leyva en el escenario, en 2018 habrá una segunda edición.

Desde ya me apunto para esa fiesta.

Big Up!

Henry Tosh

Fotos: Luz Paz

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