El septeto londinense rescata el espíritu dorado de Studio One, Treasure Isle y Trojan Records infundiendo la frescura y el carácter del Londres contemporáneo.
The Skabratts están provocando un verdadero revuelo en la escena ska del Reino Unido, resonando especialmente entre los apasionados de los sonidos tradicionales de la era dorada jamaicana. Su primera producción, un EP homónimo de cuatro canciones, deja en claro el porqué de esta fascinación: una mezcla impecable de ska tradicional y boss reggae que emana elegancia, solvencia y autenticidad en cada compás.
Desde la primera nota hasta el acorde final, este disco propone un recorrido fluido y envolvente por el paisaje sonoro cálido y metálico de las orquestaciones de Kingston de los años 60, revitalizado con la actitud, la solidez y el swagger de la escena londinense actual.
Raíces de Kingston, pulso de Londres, integrados como una potente alineación de siete músicos, The Skabratts se han consolidado como una de las bandas más enérgicas de la capital británica. Su propuesta rinde un homenaje apasionado y riguroso a los catálogos fundamentales de la música jamaicana, trasladando la vibra atemporal de los legendarios estudios Studio One y Treasure Isle, así como el valioso fondo de Trojan Records, hacia los escenarios actuales.
Lejos de caer en la mera imitación nostálgica, la agrupación aborda el género con profundo respeto, dinamismo y una ejecución de vientos y sección rítmica que recrea fielmente la textura del ska jamaiquino y el pulso sincopado del boss reggae.
El impacto de The Skabratts no es casualidad; se ha forjado a pulso sobre las tablas del circuito británico de música en directo. La banda ha compartido escenario con referentes de la talla de The Beat, The Selecter, The Dualers, The Slackers y los contemporáneos Death of Guitar Pop.
Esta trayectoria les ha valido el reconocimiento unánime de promotores y melómanos por igual. Desde la crítica especializada hasta festivales como Coventry – March of the Mods, el veredicto ha sido categórico, definiendo su espectáculo como “puro ska auténtico” y un verdadero “haz de luz solar en el escenario” (Garry Bushell, The Mirror).



















